30.1.06

 

CiU intentó el fichaje de Piqué para alguna de sus fundaciones políticas

Lluís Prenafeta -quien fuera la mano derecha de Jordi Pujol y secretario general de Presidencia- reaccionó con gran rapidez ante la noticia de la más que probable dimisión de Josep Piqué, la semana pasada. Prenafeta, vicepresidente de la Fundació Catalunya Oberta, el laboratorio de ideas de CiU -algo así como la FAES convergente-, dio instrucciones a Macià Alavedra, exconsejero de Pujol y hombre muy próximo al expresident y su entorno, para que contactase con Piqué. Alavedra no perdió ni un minuto y, por teléfono, le comunicó al presidente del PP en Cataluña que, si dejaba el cargo, tendría un empleo asegurado en alguna de las fundaciones próximas a CiU.
La maniobra de Prenafeta se circunscribe en una operación que ha puesto en marcha CiU y cuyo objetivo consiste en desactivar el sector más moderado del PP catalán, y que tiene en Piqué su cabeza visible. Los nacionalistas quieren recuperar el voto conservador que Piqué les quitó en las pasadas autonómicas y pretenden que, en Cataluña, el PP sea sinónimo de anticatalanismo, de ultraderecha.
Así, por ejemplo, la cúpula de CiU vería con muy buenos ojos que Alejo Vidal-Quadras recuperase las riendas del PPC. Sin embargo, la frustrada dimisión de Piqué ha frenado, por el momento, la operación que pretendía llevar a cabo Prenafeta.

26.1.06

 

Mas, presionado por sectores de su partido para que rompa el pacto con Zapatero


El acuerdo sobre el Estatuto y la financiación a que llegó el pasado sábado Artur Mas con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha encendido las alarmas en los sectores más nacionalistas de CDC. Los llamados ‘talibanes’ temen que el pacto con el PSOE aleje CiU del discurso sobiranista que había venido practicando desde que se quedó en la oposición en Catalunya. Los ‘talibanes’ –con el vicesecretario general de CDC, Felip Puig, a la cabeza- creen que la buena relación con el PSOE devolverá a ERC al centro de referencia del nacionalismo catalán y por ello piden a Mas que lo rompa. En el pacto con Zapatero, los más radicales de CiU ven la mano de Josep Antoni Duran Lleida, su principal enemigo en la federación.

También presiona a Artur Mas el portavoz de CDC, David Madí, aunque por motivos diferentes. Madí, estratega electoral de Convergència, cree que el acuerdo con el PSOE le quita a Mas buena parte de sus posibilidades de recuperar la Generalitat. Por eso, el portavoz convergente le pide a Mas que rompa el acuerdo, con un triple objetivo: bloquear el Estatut, forzar la disolución del gobierno tripartito y propiciar una convocatoria electoral anticipada.

Desde distintos sectores de CDC, pues, un sector de la galaxia mediática nacionalista ha recibido instrucciones para desautorizar públicament el pacto Mas-Zapatero. Así, estos días es habitual escuchar en la radios catalanas las voces de periodistas y opinadores como Vicenç Villatoro y Francesc-Marc Álvaro renegar del acuerdo sobre el Estatut. Les parece insuficiente.

El excursionista Pujol

Descontentos con Artur Mas están también la familia y el entorno más inmediato de Jordi Pujol –más partidario del no que del sí al Estatut, en los términos en que actualmente se plantea el acuerdo-. Pujol tuvo que acudir a la rueda de prensa que Mas ofreció el domingo, tras la reunión con Zapatero, muy presionado por Mas. El presidente, que acudió a la cita con un jersey más propio de un excursionista que de un político, no pudo disimular su cara de enfado durante la comparecencia ante los medios. Tampoco Duran Lleida parecía muy feliz, seguramente molesto por el protagonismo que adquirió Mas. La família Pujol no perdona a Artur Mas su actitud.

25.1.06

 

Josep Piqué (PP) tiene el enemigo en casa


Desolados estaban Josep Piqué y su entorno, ayer, tras conocer las declaraciones del secretario general del PP, Ángel Acebes, en las que desautorizaba al líder de los populares catalanes que dijo que veía puntos positivos en el acuerdo sobre el Estatut que el pasado sábado cerraron en Moncloa el presidente Zapatero y CiU. Cuando Piqué meditaba su dimisión, el diputado Sirera -que a su vez es portavoz parlamentario adjunto- paseaba por el Parlament bastante contento.

Se da la casualidad que Sirera es un hombre del PP catalán que mantiene contacto permanente con el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, el eterno enemigo de Piqué, que defiende la total alineación con la estrategia que marca la dirección de la calle Génova. Recientemente, Sirera viajó a Bruselas acompañado de Dolors Montserrat -dirigente popular que en el último congreso del PPC mantuvo un pulso con Piqué para controlar la dirección-. ¿Conspirarían contra Piqué? Más de uno en el PP catalán pondría la mano en el fuego que sí. No obstante, los contenidos de dicho encuentro no han trascendido.

Una puñalada tras otra

En resumidas cuentas, Piqué acabó por no dimitir y Vidal-Quadras y Sirera tuvieron que dejar el brindis para más adelante. Pero el diputado catalán insiste en su estrategia de debilitar a Piqué desde dentro. Así, por ejemplo, Daniel Sirera está detrás de recientes filtraciones informativas a la prensa catalana, que han generado encendidas polémicas en torno a la Policía Nacional y el catalán. De las maniobras de Sirera, Piqué, partidario de hacer una oposición más moderada, no sabía absolutamente nada. El presidente del PP catalán, pues, tiene al enemigo en casa.

24.1.06

 

Duran y Mas: foto de circunstancias con Zapatero


La relación que mantienen Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida pasa por un momento muy difícil, a pesar del acuerdo sobre el Estatut. Ambos políticos, desde hace meses, mantienen un pulso de poder para ver quien acaba presentándose ante la opinión pública como el líder más influente y con mayor capacidad política. Esta lucha de egos nos ha deparado, en las últimas semanas, escenas que habrían hecho las delícias de los fans de los culebrones televisivos. Curiosamente, las peleas entre los dos dirigentes de CiU terminaron con una foto de circunstancias que hoy recogen la mayoría de periódicos, excepto “El País”. En dicha imagen se ve a Mas y Duran en una encajada de manos a tres bandas con Zapatero. La sonrisa forzada del líder de UDC revela cierta incomodidad.

El primero de los recientes desencuentros entre Mas y Duran tuvo lugar el 5 de enero, en el hotel Palace de Madrid. Duran era el amfitrión de un reunió que sentaría en la misma mesa a los nacionalistas con el ministro José Montilla, el portavoz parlamentario socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Mas también fue a la reunión, pero tuvo que buscar el solito la habitación de Duran porque el líder de UDC, en una clara muestra de descortesía, no le esperó en el hall del hotel. “No quería hacerse la foto con Mas de ninguna manera”, explica un dirigente de Unió. Así, a Mas no le quedó otro remedio que preguntar en la recepción del hotel por la suite de Duran. Las cámaras de televisión inmortalizaron el incómodo y solitario momento por el que tuvo que pasar el presidente de CiU en el Palace.

Mas con Zapatero, Duran en Baqueira

Mas debió anotarse el feo de Duran en su agenda porque, días después, se lo devolvió. El segundo desencuentro entre los dos políticos catalanes se produjo en pasado sábado 21 de enero. Ese día, Duran Lleida se encontraba esquiando y disfrutando de un fin de semana de relax en Baqueira Beret cuando se enteró que su ‘compañero’ de federación había viajado a Madrid para entrevistarse con Zapatero. Nadie había informado previamente a Duran, que recibió la noticia con un mosqueo monumental.

Mas, obsesionado en aparecer como el salvador del Estatut, viajó a Madrid con su esposa, Elena Rakosnik, y se apuntó el tanto, dejando Duran Lleida absolutamente descolocado. En la rueda de premsa que el líder de CiU ofreció el domingo 22 para explicar los contenidos de la reunión con el presidente, la cara de Duran fue un poema. El presidente del Comité de Gobierno de UDC flanqueó a Mas en la aparición pública de éste último, juntament con Jordi Pujol y el alcaldable de CiU en Barcelona, Xavier Trias. Duran no pudo disimular su cara de circunstancias. Estaba demasiado cabreado.

23.1.06

 

Pocos días antes de la reunión Mas-Zapatero, empresarios catalanes presionaron al presidente de CiU para que pactara el Estatut lo más rápido posible


El conocido e influyente empresario barcelonés Leopoldo Rodés, fundador de Media Planning y presidente del Instituto de la Empresa Familiar, ofreció, el pasado 17 de enero, una cena en su casa. En la lista de ilustres invitados no faltaron Javier Godó, del Grupo Godó; José Manuel Lara-Bosch, el grupo Planeta; Fernando Casado, presidente de la Escuela de Administración de Empresas (EAE) y director general del Instituto de la Empresa Familiar; Lluís Carulla, del grupo Agrolimen; Antoni Brufau, de Repsol; Paco Roig, propietario de la cadena de supermercados Mercadona; ni tampoco Artur Mas, presidente de CiU. Se habló del Estatut, “sin tapujos”, explican algunos de los asistentes al acto.

La cena en casa de Rodés se celebraba cuando todavía faltaban unos días para la reunión secreta Mas-Zapatero, y el presidente de CiU acudió con la intención de tranquilizar al poder económico: En principio, les explicó, CiU está por el no al Estatut. Pero que nadie se preocupe, añadió Mas, porque, en caso que la reforma embarranque, CiU garantizará la estabilidad política en España ofreciendo un pacto al PSOE de Zapatero.

Los empresarios rechazaron los argumentos del líder convergente y le exigieron que buscara un acuerdo lo más rápido posible con el PSOE. Le expresaron su preocupación por el boicot a los productos catalanes, por la crispación generada por el PP a propósito de la OPA de Gas Natural a Endesa. Reclamaron a Mas un acuerdo sobre el Estatut y, sobre todo, un pacto con Zapatero sobre financiación. Por como han ido las cosas, cabe pensar que el empresariado catalán se salió con la suya.

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